DUCHARSE FRENTE A 100 PERSONAS
Con la finalidad de celebrar el “día contra la homofobia”, este 17 de mayo, la comunidad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) en nuestro país se dieron a tarea de promover eventos, conferencias y exposiciones artísticas en varios puntos y ciudades importantes de la república.
Todo esto, perseguía un propósito claro: acabar con la intolerancia y la discriminación en lugares públicos, centros de trabajo y escuelas; así como proporcionar una imagen distinta al estereotipo del homosexual.
En la capital del Estado de H..., el día fue ignorado por las autoridades gubernamentales, y este pasó inadvertido para toda la población ajena al gremio.
En esa misma cabecera de estado en donde, hace casi un año, se llevó a cabo una fallida marcha gay en la que participaron únicamente una veintena de travestís que aventaban condones a la multitud ente improperios y morbo.
Sin embargo, la comunidad LGTB en la ciudad de P... encontró un modo particular de festejo en sus términos y lugares: los bares y discotecas gays de la ciudad.
Son cerca de cinco, repartidos a lo largo de la capital y en las carreteras que conducen a los municipios más cercanos, funcionan como lugares de esparcimiento y puntos de encuentro, si bien son más frecuentados los lugares informales en los que se encuentran, por ejemplo, los baños de la central de autobuses y los “jales”.
Desde hace 2 semanas, los antros más populares como el S... (cuya actividad se ha visto dificultada por la reciente e inesperada muerte de su dueño) y el C..., tuvieron que compartir la clientela con el nuevo establecimiento, el B...
Localizado en la carretera P...- S..., en la zona de tolerancia donde abundan los moteles, tablees dance y prostíbulos; este nuevo bar se establece en el lugar que previamente funcionó como un table dance exclusivo.
El lugar se anuncia con un letrero en forma circular con el fondo del arcoíris- uno de los más importantes símbolos de la comunidad gay establecido en 1978- y que condiciona la tendencia del lugar.
Todo está preparado en B... para el día contra la homofobia, son las 10 y media de la noche y el bar espera que esta noche de sábado la gente venga a festejar con ellos.
Me dirijo a él junto con una amiga, manejando en una carretera oscura dónde abundan las fechas de luces que conducen a moteles; doy la vuelta en un retorno improvisado por el paso de los coches y me encuentro ahí frente a la entrada y el ballet parking.
La entrada tiene un descuento, ese día únicamente 70 pesos de los 100 pesos habituales por cover, incluida una cerveza y show de stripper, como menciona el cadenero en la puerta.
Le pido dos boletos y me sugiere guardar bien los tickets, puesto que con el número en ellos harían posteriormente la rifa de un baile privado.
La entrada se hace larga, una tarifa de 10 pesos por guardarropa y una joven encargada de catear exhaustivamente a todo aquel que entre.
Ella me pasa sus manos seguidas de un detector de metales manual alrededor del cuerpo.
“¿Qué traes en la bolsa?” Me pregunta señalando un pequeño bolsillo de la chamarra.
Yo guardo silencio por un momento, se me hace absurdo decir un papel, a pesar de ser eso lo único que este contenía. Mi amiga responde, “una bazuca…” y rápidamente la vigilante capta lo absurdo de la pregunta y nos deja pasar de inmediato.
El lugar no es muy grande, cinco sillones circulares con mesa y cerca de 15 mesas de cuatro sillas repartidas alrededor de la pista de baile rectangular limitada por unos barandales de metal, lo que la hace más adecuada para el baile exótico.
La barra se encuentra al lado del escenario, debajo de una cabina que a primera vista no se distingue. Las paredes están pintadas de tenue color rojo dónde cuelgan fotografías a blanco y negro de hombres desnudos en posiciones sensuales, lo mismo que en los baños, donde mujeres desnudas adornan las paredes de los baños de damas y viceversa.
Tomo una mesa cerca del escenario y enfrente de la barra, para observar mejor el espectáculo.
El lugar se llenó a partir de las 11 de la noche, junto a las mesas los grupos de amigos se paran a bailar la selección musical del DJ con géneros del gusto de la comunidad: electrónica, baladas pop y un poco de reggaetón.
La gente toma la pista, en su mayoría hombres entre 20 y 25 años vestidos de pantalones negros y camisas blancas que mueven sus zapatos de punta puntiaguda al ritmo de Thalia. Son menos las mujeres y con un rango de edad diferente, la mayoría son de 30 años en adelante, las hay hasta de 50 años.
Cerca de la 1 y media de la madrugada el espectáculo empieza, sale a la pista un travestí obeso con un vestido blanco personalizando a Paquita la del Barrio.
“Rata de dos patas”, “Taco placero” y “Pobre pistolita” son las canciones que interpreta mientras la gente se acerca a la pista apartando el mejor lugar para el espectáculo principal.
Saluda al público y recuerda que se festeja el día contra la homofobia, calificándolo como un logro de la comunidad.
Pide aplausos para su despida, se escucha un rumor muy bajo de algunas palmas que se juntan con desánimo.
“ Hoy están más aguados que mis nalgas”- reprocha amargamente mientras pregunta por las personas que cumplen años ese día, tres manos de la concurrencia se levantan y los invita para que se acercan al escenario mientras llama al stripper gritando su nombre ¡¡JOVANNY!!
Un joven de unos 25 años vestido de policía- con macana y esposas incluidas- sale de una cortina de plástico hacía el escenario bailando animosamente.
Lleva unos pantalones estrechos donde dejan ver una prominente erección, y poco a poco se va despojando de su ropa, marcado por el ritmo de la música electrónica.
Se queda completamente desnudo, mientras se acerca al barandal que rodea al escenario entre las miradas excitadas de los hombres que simulan agarrarle las nalgas.
Se acerca repetidamente a nuestra mesa entre nuestros gritos de emoción, baila cerca del barandal levantando sus piernas con ritmo.
Uno de los espectadores estira la mano para agarrarle el miembro, pero Jovanny, no lo permite y lo coge de la mano a manera de saludo.
Baila un tiempo con algunos jóvenes localizados en la primera fila y se despide para internarse de nuevo en la oscuridad detrás de las cortinas de plástico que separan al escenario de los vestidores.
El travesti retoma el escenario para efectuar la rifa, ahora está vestido como vaquerita, con sombrero, un overol floreado y botas.
Saca tres números de un sombrero y los grita, miro mis boletos con impaciencia, el último en ser mencionado es el ganador: una chica joven al fondo del lugar.
Esta se dirige al escenario y es interrogada por el interpretador.
¿Eres muy aventada?- Le pregunta mientras se sostiene su sombrero vaquero, “claro que si” contesta rápido su interlocutora.
La pasa tras bambalinas y continúa un set de dos canciones de Ana Bárbara.
Al terminar anuncia que la chica ganadora ha cedido su lugar, así que vuelve a realizar la rifa, en esta ocasión es un chico quien gana.
Las lucen apuntan del lado izquierdo, arriba del escenario en una cabina que pronto se nos informa es una ducha en donde aparece Jovanny desnudo dándose un baño.
El tímido chico ganador entra a la regadera con sus calzones puestos, que el stripper le quita con impaciencia. Pronto los dos quedan desnudos frente a un público de cerca de 100 personas que los mira sorprendidos.
Simulan varias posiciones sexuales y se tocan los cuerpos bajo el chorro de agua caliente que empaña la cabina de vidrio.
El joven está un poco pasado de peso, por lo que la gente se burla continuamente de la grotesca imagen de sus nalgas aplastadas contra el vidrio.
Los dos salen de la regadera y el espectáculo termina, el Disc Jockey del lugar vuelve a colocar música y un juego de luces invita a bailar en la pista.
La gente empieza a ordenar tragos, comida y botanas mientras los chicos empiezan a besarse en la pista de baile y yo me retiro.
Mientras voy camino al estacionamiento, encuentro a dos jóvenes besándose con pasión a la salida del antro.
Mi amiga y yo subimos al coche y manejé de regreso en esa carretera desolada hacia la ciudad, lejos de la clandestinidad y la libertad sabatina, hacia esa otra realidad en donde la homosexualidad es una imagen fantasmagórica, que se percibe pero asusta y se prefiere ignorar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario