domingo, 21 de junio de 2009

LIBRETA ARRUMBADA PÁGINA CUATRO

Sección masoquista

Y si quería sacar mis garras, rasguñarte y repelerte, me invadío la impotencia al notar,
que de mis brazos no brotaban manos ¡ ni mucho menos garras!...
sólo tenía - seguidos de los codos- dos inútiles muñones.
Peor aún darme cuenta de que el hilo con el que ataba a mí, estaba estúpidamenta anudado a mi cuello. Porque apesar de dejar tanta inocencia entre tus piernas;
te cercioraste de que jámas perdiera ni una pizca de ingenuidad.

colibrí suicida


Nada valdrá la estaca y la plegaria,
ni la bala plateándome en el pecho cálido
clavare el marfil en tu garganta y entrara el amor hasta la arteria,
y te volverás oscura ,
perseguida por el gritar de las cosas
y no se te dará el sol ni espejo habrá para tu nombre
en otro mundo será en el que me arrepienta,
de haberte prendido con el filo de mi boca
¿Qué hiciste de mi?
que perder el reino y sólo por ser contigo.
No pude morder tus sueños
ni la luz de la luna contagiarte
viví al borde del peligro,
con el colmillo preso de la fiebre
y desde esa noche pido al silencio,
el permiso de habitarte,lo que siento por ti, es un amor oscuro,
hallado,en la mañana en lo profundo,
en donde se halla lo que importa,

lo tuyo y lo mio no tiene linderos ni etiquetas es un amor como abrazo del sol,
no es un amor de estarse sentado a que amanezca,
es todo de riesgo y sin orilla
callado y metido a fuego en el costado
esta noche pensare en tu labios y moriré como mueren...los colibríes en la noche.
(Borrego)

lunes, 15 de junio de 2009

LIBRETA ARRUMBADA (PÁGINA TRES)

Sección viciosa.
FUMANDO
"mi corazón es cenicero"
Astray heart
Placebo

Continúo fumando un cigarro tras otro, como una sesión de besos de alquitrán y monóxido de carbono. El humo concentrado en un cuarto cerrado, emula un extraño vaho exhalado por un centenar de individuos invisibles en un gélido congelador: mi habitación.
Coloco otro cáncer entubado en mis labios, que ahora ceden espacio, no a otros labios, sino únicamente al filtro y al tabaco.
Fumar me recuerda tanto a ti; pero no hay flama, ni cigarros, ni pulmones que aguanten prolongar tu presencia demasiado.
Recuerdo haberme forzado a adquirir este vicio para procurarme un lugar a tu lado, cuando la dependencia te obligaba a tomar tus dosis y al consumirla, buscar quien te acompañara.
Una voluta de humo en el aire es el evocativo perfecto de tu ausencia, más que un vicio mortífero.
Continúo, “le doy un golpe” a la combustión de un suicidio lento, paulatino y silencioso.
Y la verdad es que odio fumar.

domingo, 14 de junio de 2009

LIBRETA ARRUMBADA (PÁGINA DOS)

Sección fantasmagórica
NECRÓPOLIS
“ Todo pasado pertenece ya a la muerte”
Puede parecer que en aquella necrópolis permanecía yo inerte, casi inmóvil. Pero no era así. Diario era una lucha contra alguien, algo o contra mí, porque ella traía tras sí, todos los días, un montón de fantasmas que se negaban – después de mil entierros- a dejar de salir.
Con las manos ya callosas, medio rotas de tanto cavar para enterrarlos, en tierra estéril y con ese mismo resultado, me resolví un día proponerle escaparnos de ellos para siempre.
No me fue fácil convencerla, en un principio ella pensaba que aquellos eran parte inherente de su ser y que dejarlos atrás modificaría para siempre, de manera irreversible, su personalidad. A pesar de saber quién era, jamás llegaría a recordar quién fue.
Entonces le hice ver que eran sus fantasmagóricas presencias quienes dependían de ella y no en viceversa. Bastaba ver los esfuerzos que hacían para ser notados y la apremiante angustia que les provocaba ser ignorados, peor aún ¡olvidados!
No, ellos se mantenían aún sólo porque ella les seguía llorando su muerte, porque lagrimeaba secretamente cada vez que en lugar de echar tierra de por medio le huía a la fosa que permanecía abierta y a la vista.
Pero un día, aceptó irse lejos conmigo y escapar juntos de todos sus muertos. A pesar de la grata sorpresa me fue ésta igual aterradora: me descubría a mí misma sosteniendo con fuerza su mano, siendo interrogada por ella, una y otra vez, acerca del rumbo que tomaríamos. Antes de que me invitara a pasar a su cementerio, yo únicamente daba vueltas sobre mi propio eje hasta marearme, pensando y soñando mucho sobre caminos de los que sólo había escuchado hablar.
A veces se me dificultaba recordar lo que existía fuera de los muros del panteón, me parecía que siempre lo recordaba diferente, más claro , más oscuro, más ancho y reducido según me dictara el momento en el que me sumía a tales reminiscencias.
Pero estaba decidida a no rendirme, decidimos irnos.
Dimos vueltas hasta agotarnos, llegamos incluso a pensar que los límites del terreno, antes asequibles, se extendían a nuestras espaldas. Pero le hablaba, le hablaba mucho sobre otras tumbas, otros ecos, otros muertos.. y de vez en vez, de la vida que sabía que existía allá lejos, fuera de nosotros.
En una de esas vueltas, ya llenos de cansancio, fue ella a caerse, precisamente, en una profunda fosa abierta. A su caída cuatro segundos después, le prosiguió un golpe seco.
Me asaltó la preocupación. Viendo hacía la oscura profundidad le pregunté si se encontraba bien, pero no contestó. Todas mis preguntas fueron contestadas con silencio. Volteé hacía mi alrededor para descubrir que los fantasmas notaron lo que pasó. Ellos se acercaron a la fosa, la rodearon y todos en montón dieron un salto hacía dentro.
Le pedí que saliera rápido, que escalara por las piedras sobresalientes, que se agarrará de las raíces, de lo que fuera. Le tendí mi brazo, pero era muy corto. Me gritó ahí, más abajo que el suelo, que le tenía miedo a las alturas.
Tenía miedo y le grité que sin los fantasmas, que le hacían compañía, había podido observar al fondo una gran puerta argelina. Pero ella ya no me escuchaba.

LIBRETA ARRUMBADA (PÁGINA 1)

Sección fantasmagórica
Murmullo cronológico

Huelo a pesadillas de ayer,
destilación del efluvio de realidades de antaño.
Con la avidez de la obstinación del idilio,
tengo ensoñaciones recurrentes con el pretérito lejano:
musitado y estropeado;
por mi continua murmuración de la temporalidad de efectos,
antítesis de la perdurabilidad de mis afectos.
Emoción mediata a la facultad memorística.
El recuerdo sólo toma significado en el silencio.
Todo pasado pertenece ya a la muerte,
si el bullicio de la inmediatud callara,
he ahí el espacio para el lenguaje de los fantasmas.