domingo, 21 de junio de 2009

LIBRETA ARRUMBADA PÁGINA CUATRO

Sección masoquista

Y si quería sacar mis garras, rasguñarte y repelerte, me invadío la impotencia al notar,
que de mis brazos no brotaban manos ¡ ni mucho menos garras!...
sólo tenía - seguidos de los codos- dos inútiles muñones.
Peor aún darme cuenta de que el hilo con el que ataba a mí, estaba estúpidamenta anudado a mi cuello. Porque apesar de dejar tanta inocencia entre tus piernas;
te cercioraste de que jámas perdiera ni una pizca de ingenuidad.

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